El 70% de la tensión que acumulamos se refleja en la cara. 

 

El Masaje facial oxigena el rostro, consiguiendo la relajación del tejido muscular y aportando luminosidad. Remueve las toxinas del rostro, repara los tejidos faciales, previene y reduce el impacto del proceso de envejecimiento. 

 

El masaje facial japones libera las contracturas del tejido muscular, permitiendo una buena circulación sanguinea por toda la superficie del rostro. Esto aporta oxigenación y luminosidad en la piel. Remueve las toxinas del rostro, repara los tejidos faciales y previene y reduce el impacto del proceso de envejecimiento.

 

Las maniobras que realizamos tienen un efecto lifting, ayudando a prevenir la formación de arrugas y difuminando las que hay. 

 

Ayuda a aliviar la tensión en caso de bruxismo, y a calmar el dolor de las migrañas.